A veces, cuando escribimos para Internet pensamos que basta con exponer nuestras ideas de la forma más clara posible (según nuestro punto de vista) para que nuestra información sea veraz y confiable. Sin embargo, llegamos a descuidar la calidad en ortografía y redacción.
Ortografía y gramática, dos «molinos de viento» que hay que aprender a amar en lugar de tratar de vencerlos como si fueran enemigos de la comunicación.
Como he mencionado en algún otro post, el castellano cuenta con más de 400,000 palabras de uso común y uno de los sistemas más amplios y claros de reglas ortográficas y gramaticales en el mundo. Entonces, ¿por qué publicar errores en nuestra web?
Recordemos también que nuestras publicaciones están concebidas para que nos lean (sí, aunque suene obvio…), de tal modo que al escribir enseñamos y dejamos una huella en nuestro lector. ¿Nuestro objetivo es dejar una mala impresión o una idea errónea con lo que escribimos?
Clac-clac-clac-clac, tecleamos y nos esmeramos para comunicar. Pensemos en que un texto correctamente escrito invita a la lectura placentera y formativa. Escribir bien no estorba, te ayuda a comunicar tus ideas.
Consulta a uno de nuestros expertos en corrección de estilo on line, te ayudará a pulir tu página web y a enriquecerla con sólo un par de de clacs bien colocados.

Para los –ya casi– habitantes de la Web 2.0 escribir y comunicarnos implica algo más que teclear en el procesador de textos todo lo que nos pasa por la cabeza con sus respectivas aclaraciones, notas al pie, página tras página… Los navegantes no tienen tiempo ni ojos que soporten más de dos scrolls en pantalla. Así, cuando logramos llamar la atención de un internauta, tenemos entre 5 y 7 segundos para que decida quedarse en nuestro Portal o leer algo que hemos escrito para él. Cuando construimos y decidimos alimentar un medio digital necesitamos tener conciencia de usuario. Esto es, ponernos en la piel de quien aspiramos a que nos lea. Cuando recién estrenamos nuestro sitio, queremos decir todo: qué hacemos, qué queremos, qué pensamos, qué vendemos, qué nos rige, qué buscamos… En fin, tantas cosas que queremos que el mundo sepa a través de la palabra escrita. Sin embargo, cuando cambiamos el rol y nos convertimos en usuarios, exigimos escritura clara, breve y eficaz, que nos dé, en pocos segundos, un incentivo para seguir leyendo. Redactar para web necesita de un nuevo perfil profesional, de alguien que usa Internet, que se ve a sí mismo como usuario y comunicador.